martes, 2 de noviembre de 2010

Sin-nombres

Sólo existen en mi cabeza. ¿Por qué me hacen extasiar entonces?

Quiero difuminarme en su ser y unirme al eco que siento tan adentro de mi alma, pero que tan lejano parece estar.

Si pudiera ser algo -¿qué más sino humano pútrido?- eso sin duda sería. Si pudiera servir para algo -¿para qué mas sino para gastar mi vida?- para eso sin duda serviría. Si pudiera morir de placer, entonces quisiera que me atraparan en esa telaraña; ¡tan dulce...!

Recuerdos de otras épocas, ¡míralos! Allá se extienden, ¡qué apoteósicos! Y mi córnea cansada y ávida traga, y consume; experimenta y fantasea.

No sé qué es, no sé qué son, pero de todo lo que hay en este mundo nada se acerca a su grandiosidad, y daría mi vida por poder vagar eternamente por sus veredas.

Cantos de los dioses, cuadros del viento y semillas del cosmos sabio; nébula angulosa, trinar de las aves sin dueño, personificación de la bondad que impera sombras y recodos vacíos; ¡os deseo la gloria! ¡Dentro de mi late vuestra grandeza! Y desde dentro de mí manan raudos afuera los arroyos de vida que con gentileza hacéis florecer en los abismos de mi ser.

Sólo así

Una lástima que el corazón sólo se mueva
cuando da la mano una musa sórdida, obscura;
una lástima que sólo el aire sea limpio
cuando lo espire un hada de frías manos y fríos susurros:
cicerone de campos sembrados de falsa dicha
hasta un acantilado de rocas que horadan el alma
y la vomitan a un mar negro sin fin.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Después



Y entonces lo vio; entonces lo comprendió, el mundo había pretendido poseerlo una vez. El cielo podrido y seco, las calles putrefactas, el aire gris e hiriente; incluso los demás, con almas tan desecadas, con palabras tan muertas, con pretensiones tan malévolas; tan automáticos, tan insensibles. Tan... irreales. No como él.

Entonces lo vio, contempló con sus ojos muertos cómo había pretendido poseer el mundo una vez. El cielo lejano y acogedor, las calles que florecían y marchitaban desde sus recuerdos, el aire, tan necesario como letal. Incluso pretendió una vez poseer a los demás; a aquellos demonios cuyo único fin era el de desolar aún más su corazón sangrante, tan ciegos, tan ocupados, tan odiosos.

Y llegó a su triste conclusión. Era una pena, pero ya no podía derramar ni una sola lágrima, y ahora se ahogaba entre las mareas sanguinolentas de su hondo y lúgubre interior.

El mundo lo había poseído, con su cielo podrido y seco, con sus calles asquerosas, con su aire doloroso. Debajo de la tierra muerta, servía de escenario a miles de seres deambulantes, con almas desecadas.

Seres deambulantes que sólo hablaban desde su ceguera espiritual; autómatas. Falsedades. Ilusiones rotas. Ahora ellos azoraban el mundo podrido del cual él ya formaba parte, bajo la tierra amarga. Ahora había llegado la perdición: ningún espectador pudo jamás tratar de conquistar el mundo, y ningún espectador pudo jamás ser conquistado por el mundo, al igual que
él lo fue.

La muerte y sus déspotas secuaces no encontraban ya motivo para su propia existencia, pero seguían contaminando el aire.

Al final todo se deshizo como una de esas hojas que tenía costumbre de recoger en los otoños solitarios, en los otoños que creía pretextos para abrazarse a alguna musa demoníaca y alocada...
Al final el mundo gris desapareció. Y con él, el Sol y el cosmos... La sagrada Luna que le hacía compañía en las noches peores de soledad también se apagó para siempre.

Él había contenido las maravillas de las estrellas, el dulce destino inventado, la gloria de vivir y la luz de cada amanecer. Él había contado cada una de las briznas de hierba que cubrían cada día los parajes que nunca visitó, pero que tan vivos creyó en su mente. Él había contenido tesoros, como contienen la miel las abejas golosas y guerreras. Pero todo se desvaneció desde que vio el triste cielo podrido y gris por última vez.

Y con el último latido de su corazón desgastado, lo comprendió todo.


jueves, 28 de octubre de 2010

Silencios


Ssssshhh... No despiertes a los sentidos... Ssssshhh... Suspira. Pero con el suspiro, sabes que no van a dejar de estar ahí, tan dormidos; ¡pero tan agitados...! Ssssshhh... No los despiertes, que creen soñar ensoñaciones llenas de sueños nunca soñados... Pero que, otras veces, tanto han soñado.

Así es, deja a los sueños soñar, no sea que de tanto contemplarlos te hagan bostezar; y cualquier día, amigo, estés despertando en una verdadera pesadilla.


La una descubre el cosmos; la otra descubre la existencia...

El dueño de mis pensamientos, ese soy yo; enseño que mis sentimientos brillan cuando no está el Sol.

Nova (No podréis competir) Artistas Squad.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Alacrán


Y después de haberme clavado su amargo aguijón, el alacrán se quedó quieto. Inmóvil. Inmóvil en el viento, inmóvil mirándome. Con sus tenazas alzadas, dispuestas a defenderlo...

Entonces, en medio de mi agonía; en medio del delirio de aquel veneno purpúreo, los dioses apartaron todas las estrellas del cielo negro y ruin, solo para verme y oírme agonizar en lamentos tan dulces, que fueron convertidos en poemas.

Espacio al espacio

Warlock

martes, 26 de octubre de 2010

La garganta le sangraba por dentro, y el manar de la sangre le había provocado arcadas en varias ocasiones.

Leuryah se agachó un poco mientras su compañero vomitaba violentamente, e interpeló la inútil pregunta. —¿Estás bien?

Cuando terminó de expeler aquella masa sanguinolenta de sus entrañas, se levantó apoyando la mano sobre el muslo derecho. Sintió un leve mareo.

Caminaron hasta el borde de un risco hondo y negro, con pequeños salientes horizontales, donde unas criaturas purpúreas anidaban. Tenían el cuello largo y delgado, acabado en una cabeza igualmente alargada, con un pico similar al de los ornitorrincos, pero más puntiagudo. Sus ojos eran negros e inexpresivos, como el propio risco. Descansaban sus largas patas delanteras delante del cuerpo, con las garras unidas, una encima de la otra. Todas ellas adquirían la misma pose, y no se movían ni un milímetro; tanto era así, que Leuryah pensó por un momento que se trataban de estatuas. Un frondoso plumaje cubría el cuerpo de aquellos seres tan peculiares, que carecían de alas.

Philocthetes miró al horizonte, y dio con el palacio en ruinas al que se dirigían. Luego, sus ojos recorrieron la inmensa llanura seca de tierra grisácea, hasta acabar en el risco de aquellas extrañas criaturas; de aquellas aves incapaces de alzar el vuelo.

—Si damos un rodeo quizás muera antes de llegar a las ruinas —le dijo a Leuryah —tenemos que bajar por aquí.

Leuryah lo miró seriamente y asintió. Él fue el primero en bajar. Las rocas se escindían con facilidad, y tampoco había muchos sitios seguros donde apoyar los pies, así que Leuryah se agarró con los brazos al suelo de arriba del peñasco, se colocó para caer justo en un saliente seguro, y se soltó. Cayó justo a las espaldas de aquella suerte de pajarraco, que miraba indiferente a las ruinas del palacio del rey Teth.

—¡Parece inofesivo! —le gritó a Philocthetes.

Pero, justo entonces, emitiendo un graznido agudo y desgarrador, se giró hacia Leuryah.



lunes, 25 de octubre de 2010

Tosió desesperadamente.

-Otra vez estamos aquí, Leuryah -lo miró como si en los ojos de su compañero se encontrara el corazón de Baistellya- otra vez esas nubes negras arriba; en el cielo podrido, otra vez estamos aquí.

Scared and brokenhearted

Fuerza de inhibición

viernes, 22 de octubre de 2010

¡Dolor! ¿Por qué no te la llevas? Arráncame su suave y tintineante faz, arráncame su voz susurrante, su melodía tenue, su trémolo de latidos profundos de bondad imperante. Llévate sus lagunas, ¡tan calmas, tan frescas...! que me invitan a zambullirme entre sus aguas de dulzura. Haz desaparecer los brotes que ha plantado en mi alma... Pudre todas las flores que se alimentan del agua de mi ser con fin de verse bellas, pulcras, serenas. Pudre todas esas las flores que me secan el corazón.

Llameante


Ardía por dentro de ganas de tenerte, de besarte, de yacer contigo bajo un manto de estrellas ardientes y benévolas... sólo conseguí quemarme por dentro, porque no eres para mí. Ardía por dentro de ganas de hablarte, de decirte lo que enciendes dentro de mí... los rincones que iluminas dentro de mí. Me consumo por dentro, sé que no podremos arder juntos, crear una llama única, purpúrea, resplandeciente, magna. El corazón puede estar desmenuzándose en cenizas, pero no va a renacer como fénix fulgente; no va a renacer porque no eres para mí. Tú sólo puedes darme fuego, pero no puedes darme calor. Y adentro de mí ya hay suficientes llamas, ya hay suficientes incendios; adentro de mí hay un infierno, pero todavía tengo frío. No vas a dejar que me guarezca junto a tu cálida hoguera... Sé que sólo alimentaras mis fuegos fatuos, esos que llevan atormentándome desde el primer día que te vi.



martes, 19 de octubre de 2010

Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.

Dicho popular.

Critias (sofista), el tío de Platón, sostuvo que la idea de la existencia de un dios que todo lo ve y todo lo oye era una hábil invención de un legislador antiguo. El fin de esa idea era moral: infundir a la gente temor a ese dios, que era vigilante y ubicuo, guardián de la oralidad y la justicia. Critias pensó en la difusión y confección de los mitos con una intencionalidad política.

lunes, 18 de octubre de 2010

War inside my head (Suicidal Tendencies)

War inside my head
War inside my head
War inside my head
War inside my head

War inside my head ain't a pretty sight
But I don't want no sympathy
It's happened a thousand times before
It's just a harsh reality

War inside my head-can you sense it
War inside my head-can you see it
War inside my head-can you feel it
War inside my brain
Can you hear the-pain
Can you see the-pain
Can you sense the-pain
Can you feel the-pain
Can you help the-pain
Can you fix the-pain
Can you hear the war inside my head

The only thing real is the way I feel
And that's the pain that's deep inside
The battle from within is gonna begin
And there ain't nowhere to hide

War inside my head every night and day
I never get no piece of mind
It ought to be a sin, I just can't win
And pure hell is all I find


(Art by Sina Ata)