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sábado, 13 de abril de 2013
Demonio interior
Tal vez la clave esté en domar a tus demonios y usarlos para embestir con fuerza los obstáculos de la vida. Los demonios, aunque domados, deben conservar siempre su rebeldía y caoticidad. Lo importante es no intentar borrarlos: también forman parte de ti, y para llegar a ser un superhombre, es precisa la cooperación entre las distintas formas del yo. Hay que querer a los demonios igual que se quiere a los ángeles. ¿Tú te quieres? Quiere entonces también a tus demonios, porque si no, no te querrás realmente. Son pura naturaleza, pura fuerza arrolladora: no desperdicies su poder y úsalo para tu beneficio. Domarlos no es sencillo, pero la recompensa es grande.
jueves, 29 de octubre de 2009
¡Callad!
¡Callad! Que no aguanto ya este mundo.
Sin remedio, a cada pensamiento, a cada
mandoble deste ruín futuro me hundo.
¡Y quisiera ser yo la misma nada!
Despierta en mí el demonio iracundo
que me mantiene ardiendo en esta lumbrada
que dice que yo siempre lo confundo
que nunca tengo esta alma amparada.
Sin remedio, a cada pensamiento, a cada
mandoble deste ruín futuro me hundo.
¡Y quisiera ser yo la misma nada!
Despierta en mí el demonio iracundo
que me mantiene ardiendo en esta lumbrada
que dice que yo siempre lo confundo
que nunca tengo esta alma amparada.
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